ANTES QUE TERMINE MAYO

Todos tenemos en algún momento de nuestro paso por la escuela a uno o varios maestros que nos cambian la vida de una u otra manera. Hace muchos años un nuevo profesor llegó a la primaria rural de un alejado pueblo en el Estado de Guerrero. Era un joven visionario y con muchas ganas de sacar adelante a sus alumnos que se encontraban sumergidos en unas tremendas condiciones de atraso; una comunidad casi sin servicio de alumbrado público, pocas casas con servicio de electricidad, agua que tenían que traer desde varios kilómetros, sin drenaje, en fin, unas condiciones muy complicadas. Niños con problemas de higiene, mal alimentados, sin zapatos muchos de ellos, algunos con toda clase de problemas de salud a falta de un servicio médico cercano y como única opción asistir hasta el tercero de primaria que era hasta donde podía llegar aquella escuelita de carrizos y láminas de cartón, para luego dedicarse a las labores del campo por el resto de sus días.

En fin, la pobreza vista desde su rostro más duro y descarnado, esa pobreza de la que muchos de los políticos se niegan a hablar, esa que muchos inconscientes aseguran tajantemente que no existe o que si lo son es porque ellos así lo decidieron, como si abandonar sus tierras, sus hogares, sus familias para ir a trabajar a la ciudad o al extranjero fuera algo tan sencillo, o de plano ceder sus tierras heredadas de sus ancestros a corporaciones multinacionales para la construcción de minas, fábricas, etcétera, fuera nuestra única y limitada idea de aquello a lo que llamamos “progreso”.

Nuestro profesor en cuestión vio las condiciones tan lamentables en la que esta gente vivía y decidió ayudarlos con lo que él sabía, él era ese tipo de profesor rural de los que ya pocos hay, de esos que tratan de involucrarse con la comunidad donde residen y enseñan, de comprometerse con el bienestar social. Así que se da cuenta de que esta gente se dedica también a la creación de artesanías de palma, sobretodo sombreros, mismos que les compran unos fulanos venidos de la ciudad más cercana y les pagan a tres pesos la unidad, mientras ellos los venden a pobladores y turistas de la zona urbana en veinte pesos. El profe ve esta situación y organiza a los artesanos para conseguir una camioneta y viajar para vender sus sombreros a diez pesos, con lo que sus ganancias aumentarían al vender más barato y eliminar a los intermediarios que se los compraban.

Durante varios días consecutivos así lo hacen y todo parece ir bien. Hasta que un mal día cuando regresan de realizar sus labores de venta, “alguien”, ha quemado la pequeña escuela y han dejado amenazas claras hacia el maestro para que en lo futuro el muchacho de veintiocho años evite meterse con quien no debe. Caciques de pueblo, indígenas igual que los demás, pero vistiendo y tratando de actuar como blanco, actuando bajo las órdenes de políticos abusivos y corruptos. Traicionando a su propia gente.

Algunos años atrás, este mismo profesor había sido estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el año 1968, clave para entender muchos de los acontecimientos que luego se sucedieron en el país. En aquella ocasión al entonces muchacho de unos veintidós años, le tocó huir hacia Chile, perseguido por el gobierno del nefasto Días Ordaz, luego de la masacre ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, debido a que formaba parte de la estructura organizacional de la serie de manifestaciones que se dieron previas a este lamentable suceso, mismo del que ya tendremos la oportunidad de platicar en futuras ocasiones.

Pues bien, en sus años en Chile pudo conocer y casarse con una ciudadana de aquél país, con quien tuvo una pequeña. Lamentablemente también en aquél país lo pudo alcanzar el desgraciado intervencionismo gringo con el golpe de Estado en contra del Presidente Salvador Allende. La embajada mexicana hizo lo que pudo, ya con las cosas más tranquilas por acá, para repatriarlos a él y a su hija, lamentablemente su esposa fue retenida por la naciente dictadura de Augusto Pinochet y no pudo alcanzarlos, su familia había sido destrozada nuevamente por el jodido Tío Sam. Los años pasaron, la dictadura terminó, pero lamentablemente ella había hecho su vida en su país al igual que él en el suyo.

Más de treinta años después de estos acontecimientos tuve el honor de conocer a este hombre, de pensamiento claro, crítico del poder, comprometido de corazón con los movimientos sociales y políticos nacidos desde el pueblo. Cada clase de literatura, historia o periodismo que impartía era una delicia y una aventura retórica con un fundamento sólido y claro que siempre explicaba los porqués y los cómo de determinados acontecimientos que habían formado parte o que lo estaban haciendo de la vida pública de millones de personas. En lo personal me ayudó a formar un pensamiento crítico también, claro y fundamental. A cuestionar, a ir más allá de la apariencia de las cosas, a darse cuenta de que mientras uno sea libre en sus pensamientos y sentimientos, no existirán jamás cadenas suficientes que puedan amarrarte y obligarte a ver las cosas de la forma que a los que detentan el poder les conviene. Jamás podrán obligarte a ser un sumiso esclavo que no proteste y que además los defienda, eso jamás. Nunca dejar de luchar y nunca bajar la mirada ante el tirano y el verdugo, y de ser necesario, perecer con dignidad. Darse cuenta de que pertenecer a la clase proletaria, ser moreno, ser chaparrito o lo que sea, de ninguna manera son motivos para sentirse avergonzado de lo que uno es y muy al contrario, sentir orgullo de ser quienes realmente somos.

Desde aquí un saludo, un fuerte abrazo y un reconocimiento al Profe Víctor que compartió su historia de vida, sus enseñanzas y sus valores a una clase de la cual tuve la oportunidad de formar parte y que tocó mi vida y mi pensamiento de una manera que bajo otras circunstancias no hubiera sido posible. Hoy solo puedo decirle desde aquí; gracias.

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Enrique Conejo

Tacle Defensivo at Jungla
Me gusta preguntarme sobre los porqués de las cosas, siempre he sido curioso por naturaleza. En muchos sentidos me he formado a mi mismo, ya que al igual que Frank Zappa no creo en la educación formal, sin embargo pienso que atendiendo a fines meramente prácticos es importante para funcionar en esta sociedad. He trabajado en el gobierno tanto municipal como estatal en distintas dependencias, poco hay que comentar sobre eso. También he tenido la oportunidad de colaborar con varios medios de comunicación regionales, sobre todo radio y televisión, así que hay experiencia en cuanto a la producción de contenidos audiovisuales. Mi otra gran área ha sido el mundo de las computadoras y la tecnología, sobre todo en lo referente al servicio técnico durante alrededor de diez años en total. Me apasionan las artes gráficas, es por ello que también he tenido la oportunidad de laborar en ese campo, me gustaría seguirlo explorando y explotando lo más que se pueda.

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